
Si te encuentras en Logroño, no puedes dejar pasar la oportunidad de visitar El Tahití, un asador restaurante que se ha convertido en un auténtico referente de la gastronomía en la Calle del Laurel, 20. Con una espectacular calificación de 4.5 sobre 5 en Restaurant Guru, este lugar ofrece una experiencia culinaria única, donde las carnes a la parrilla son las protagonistas. Desde el momento que entras, te recibe el inconfundible aroma de las brasas, y la variedad del menú, que incluye delicias como el rodaballo y el cordero, te dejará con ganas de volver.
Lo mejor de El Tahití no solo son sus platos, sino también el ambiente acogedor y familiar que han logrado crear Inés y Carlos, quienes han llevado consigo la tradición de la buena comida de su antiguo bar. Con opciones para todos los gustos, desde los clásicos pescados a la brasa hasta recetas más innovadoras, aquí siempre hay algo que te sorprenderá. Así que ya sabes, si buscas buena comida en una de las mejores zonas de la ciudad, ¡no dudes en darte una vuelta por El Tahití!
Horarios EL TAHITÍ - Asador Restaurante - LOGROÑO
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:30–15:30, 20:30–22:00 |
| martes | 13:30–15:30, 20:30–22:00 |
| miércoles | 13:30–15:30, 20:30–22:00 |
| jueves | 13:30–15:30 |
| viernes | 13:30–15:30, 20:30–22:00 |
| sábado | 13:30–15:30, 20:30–22:00 |
| domingo | Cerrado |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación EL TAHITÍ - Asador Restaurante - LOGROÑO
Dónde se encuentra ubicado El Tahití en Logroño
Si estás buscando un buen plan para cenar en Logroño, tienes que probar El Tahití en la Calle del Laurel, 20. Este asador-restaurante tiene una reputación increíble, y la verdad es que no es para menos. Con un ambiente súper acogedor y una limpieza inmejorable, te sentirás como en casa desde el primer momento. Además, su valoraciones son de 5 estrellas, lo cual ya lo dice todo.
Ahora bien, hablemos de la comida. Aquí lo que se lleva la palma son los platos como el jamón ibérico de Guijuelo, el rodaballo a la brasa y, por supuesto, la famosa ensalada de bogavante. Si eres de buen comer, te encantará saber que las raciones son generosas, ¡no escatiman en nada! Y para terminar la cena de forma dulce, no puedes perderte el goxua, ¡es espectacular! La cena completa ronda entre 50-60 € por persona, pero créeme, vale totalmente la pena.
El servicio también es digno de mencionar, con un equipo de profesionales que te atenderán con una sonrisa. La mayoría de las personas que lo han probado destacan que su servicio es excelente, lo que hace que la experiencia sea aún más agradable. Aunque, ojo, no todo el mundo ha tenido la misma suerte con algunos platos, así que como en todos lados, hay opiniones diferentes.
Y si te preocupa dónde aparcar, la zona puede ser un poco complicada. Tienes opciones de aparcamiento de pago o puedes optar por el aparcamiento gratuito más alejado. En cualquier caso, vale la pena un poco de esfuerzo para disfrutar de una cena tan rica. Entonces, ¿qué dices? ¿Te animas a visitar El Tahití en Calle del Laurel, 20, 26001 Logroño? ¡Te prometo que no te arrepentirás!
Cuál es la calificación de El Tahití en Restaurant Guru
Y hablando de El Tahití, qué experiencia tan variada la que hemos tenido. Primero, esa vez que intentamos reservar y el tipo que nos atendió fue un poco borde. Sé que todos queremos cenar el sábado por la noche, pero vamos, que no es tan grave si no hay mesas libres, ¿no? Tres semanas de antelación para conseguir una mesa y todo por un tono que dejaba mucho que desear. Una pena, porque el sitio tiene una fama increíble por la comida, pero a veces el trato puede arruinar un poco la experiencia. Así que, por esa vez, decidimos buscar otro lugar.
Pero después de escuchar a otros amigos, no pude resistirme y decidí darle otra oportunidad. Y menos mal que lo hice porque la cena fue insuperable. Power a las recomendaciones: el rodaballo a la brasa y el chuletón, son lo mejor que he probado en mucho tiempo. Y ahí no se queda la cosa, esas croquetas, ¡madre mía! Perfectas para empezar la cena con buen pie. Para rematar, el ambiente es tranquilo, ideal para charlar sin interrupciones, y la atención fue excelente, sobre todo gracias a Hillary, que nos atendió como si fuera de la familia. Un 10, sin duda!
Lo que más me gustó es que, a pesar de que se puede pagar un poco más, de verdad que vale la pena. La calidad de los productos es realmente buena y se nota en cada plato. Además, es un asador en el centro de Logroño, lo que siempre es un plus, aunque el aparcamiento puede ser un reto. Pero hey, siempre hay opción de aparcar a unos minutos en el parking del Revellín, así que no es el fin del mundo.
Y, bueno, para los que se lo estén preguntando, El Tahití tiene una calificación de 5 estrellas en Restaurant Guru. Así que no está mal, ¿verdad? Si buscan buena comida y un lugar donde disfrutar, vale la pena intentarlo, a pesar de algún pequeño tropiezo. ¡Volveremos! ️✨
Qué tipo de cocina ofrece El Tahití
Si te encuentras en Calle del Laurel, 20, Logroño, y buscas un sitio que te deje con ganas de repetir, El Tahití es la respuesta. No me canso de recomendarlo porque ¡tienen un rodaballo que es un espectáculo! Eso sí, asegúrate de ir con alguien a quien le guste compartir, ya que la porción es generosa y está pensado para mínimo dos personas. La presentación de los platos es una delicia, pero lo que realmente importa es que cada bocado es una explosión de sabor. Si ocurriese que no lo pruebas, te perderías una experiencia culinaria que recordarás.
Ahora, por otro lado, no todo es perfecto, y lo tengo que decir. Si planeas una cena romántica, quizás sea mejor pensar en otro lugar, ya que muchos de sus platos son para compartir y puede que no sea tan cómodo para dos. A mí me sirvieron un carpaccio de gambas que era más bien como “papel de fumar”, y mi pareja tuvo un problema similar con la ensalada de calamares, que aunque frescos, estaban acompañados de lechuga de bolsa. A veces, los detalles cuentan, y un toque de vinagre por aquí y por allá harían maravillas. Aunque el pulpo a la brasa estaba bien, el “mix” de pimiento y cebolla me dejó algo confundido, como si estuviera buscando más sabor y no lo encontrara.
Y aunque tuve un par de escollos, también tengo que mencionar lo increíble que es el servicio. Ellos siempre te atienden con una sonrisa y están dispuestos a ayudarte con lo que necesites, incluso me trajeron una cubitera para enfriar el vino sin problema. En cuanto a los postres, la mil hojas es un clásico que no puedes dejar pasar, pero he probado otros que se sentían un poco comprados y no caseros, lo que es una pena. Sin embargo, si al final decides probar el chuletón, prepárate para una buena sorpresa porque las porciones son bastante contundentes.
Así que, para responder a la pregunta de ¿Qué tipo de cocina ofrece El Tahití?, te diré que es una mezcla de platos de alta calidad con un enfoque especial en carnes y pescados preparados a la parrilla, además de algunos entrantes muy interesantes que incluyen desde la famosa morcilla hojaldrada hasta ensaladas creativas. Ideal para quienes buscan una experiencia gastronómica memorable, aunque quizás con algunos altibajos en cuanto a las porciones para parejas. En fin, tenlo en cuenta y ve preparado para disfrutar cada bocado.
Cuáles son algunos de los platos destacados que se pueden encontrar en El Tahití
Y ya te digo que la experiencia en El Tahití fue una verdadera maravilla. Desde el momento en que entramos, te sientes acogido por el ambiente cálido y tranquilo. Ayer, con la familia –mi marido, mis hijas y mi madre–, la verdad que fue un momento super bonito. El personal se portó de lujo: atendieron a mi madre con un cariño impresionante, adaptando el menú a su dieta. Se notaba que estaban pendientes de ella, casi como una madre más, ¡una pasada! La rapidez del servicio y la calidad de la comida también fueron de diez. Sin dudarlo, ¡repetiría al instante!
Y hablando de comida, déjame contarte sobre lo que probamos. La morcilla de Burgos fue impresionante; la hicieron de una manera que nunca la habíamos visto, y quedó literalmente deliciosa. Además, los espárragos a la brasa tenían ese toque especial que solo el asador puede darle. Y ni hablar del cochinillo, realmente crujiente y con un sabor espectacular. También nos animamos y pedimos lechecillas, que, aunque no son para todos, a nosotros nos volaron la cabeza. La atención fue impecable en todo momento, y el lugar tiene ese rollo acogedor que hace que te quedes más rato del que planeabas.
No sé si conoces bien la calle Laurel, pero El Tahití está en el corazón de Logroño, así que ya te imaginas cómo es la movida por allí. Ayer empezamos a comer, justo en medio de ese bullicio tan característico de la zona. Pedimos unas pochas de primero, y luego optamos por un solomillo y un rodaballo que estaban para quitarse el sombrero. Platos contundentes y exquisitos, con un servicio que te hace sentir como si estuvieses en casa. Claro, encontrarás algún que otro aparcamiento complicado si vienes de fuera, pero hay parking a mano, así que no hay excusa para no ir.
Y si te estás preguntando por los platos destacados de El Tahití, te cuento que no puedes perderte el rodaballo a la brasa, el mil hojas y, por supuesto, el cochinillo que es todo un clásico aquí. En serio, vale la pena. Es un sitio donde la tradición y el buen hacer se nota en cada bocado. Si te gusta comer bien, este es un sitio que tienes que probar en tu próxima visita.
Qué ambiente se puede esperar al visitar El Tahití
A ver, te cuento que si estás buscando un lugar acogedor para comer en Logroño, El Tahití en la Calle del Laurel es la opción. Aquí, la atención es de 5 estrellas y te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Los camareros son súper atentos y serviciales, te explican cada plato con una sonrisa. Además, es genial que el menú está pensado para compartir, así que llévate a tus amigos porque se viene un festín. Y no te olvides de la especialidad de la casa: el rodaballo está para morirse, ¡nosotros pedimos uno para dos y acabaron comiendo cuatro! Cada plato es una obra de arte y se siente que la calidad de lo que te sirven vale cada euro.
Si celebras algo especial, como un cumpleaños, tampoco hay mejor lugar que este. Aunque tuvimos una pequeña discrepancia con el carpaccio de gamba, el pulpo que pedimos estaba perfecto y el rodaballo fue un verdadero espectáculo. Mi pareja, que nunca había probado el rodaballo, se quedó encantado. Lo mejor de todo es que, a pesar de alguna decepción con los postres (el sorbete podría mejorar, la verdad), el trato y el cuidado hacia mis necesidades dietéticas fueron excepcionales. Es de agradecer que se cuide así a los que tenemos intolerancias, ¡un gran punto a favor!
En cuanto al ambiente, te puedo asegurar que es acogedor y familiar. Es como estar en casa de un amigo que realmente disfruta de lo que hace. Las luces son cálidas y hay un aire como de celebraciones constantes, con risas y charlas en el aire. Perfecto para relajarte y disfrutar de la buena comida. Así que si te pasas por El Tahití, prepárate para una experiencia que combina un servicio impecable con platos de calidad en un lugar donde te sentirás parte de la familia. ¡No te arrepentirás!
Quiénes son los propietarios de El Tahití y qué experiencia tienen en el sector
Y hablando de El Tahití, solo puedo decir que fue una de esas noches que se quedan grabadas. Cenamos una ensalada de bogavante que estaba de locura y un radaballo a la parrilla que parecía derretirse en la boca. Las raciones son enormes, tanto que no pudimos con las patatas panadera y ni siquiera nos quedó espacio para el postre, aunque el goxua nos miraba con ojos de perrito triste. El servicio, simplemente impresionante; siempre atentos pero sin ser pesados. El local tiene ese ambiente tan cómodo y acogedor, perfecto para disfrutar con amigos.
Sin duda, su cocina es de 5 estrellas. El trato es clásico pero con ese toque cercano que hace que te sientas en casa. Tienen una selección de vinos muy clásica, pero // ¡en la LINEA de restaurantes de esta calidad, no puedes fallar! // Si sois amantes de la carne, el solomillo es simplemente espectacular. Escucharéis a todos alrededor hablando de lo bien que saben todos los platos y, aunque el precio es un poco más elevado, igual vale totalmente la pena. Cuando comencé a ver los platillos en la mesa, supe que iba a tener una experiencia memorable.
Y si os gusta picar, os lo contaré: empezamos con chorizo riojano braseado, unas tortillitas de patatas cremosas y lecherillas con pimientos que hicieron que nos empezáramos a pelear por el último bocado. Pero lo mejor llegó con el chuletón de vacuno en la brasa, que era un plato magnífico para compartir. La ensalada de chipirones frescos con langostinos también fue un acierto. Cierra la cena un Campillo crianza que va de lujo con todos los sabores. Al final, todo delicioso y el servicio impecable, eso es lo que realmente lo hace especial.
Por cierto, me sorprendió la atención de la camarera, una rubita super atenta, que nos cuidó como si fuéramos de la familia. Además, la morcilla envuelta en hojaldre fue un hallazgo que no puedo dejar de recomendar. Queda claro que la calidad aquí es top.
Y sobre los propietarios de El Tahití, son unos verdaderos apasionados de la gastronomía. Tienen una experiencia que se nota, tanto en el trato como en el menú. Se han ganado ese prestigio a pulso, y no solo por lo que dicen las reseñas, sino por cómo hacen sentir a sus clientes. Es un lugar que se siente bien cuidadito, y esa atención al detalle es lo que asegura que la experiencia aquí sea siempre de 10. Así que, si buscáis un sitio para cenar y disfrutar, no dudéis en pasar por El Tahití. ¡Prometido que no os decepcionará!
El Tahití ofrece opciones para personas con diferentes preferencias alimenticias
Y ya que estamos hablando de El Tahití, no puedo dejar de mencionar lo bien que comimos. Cinco estrellas en todo, desde la comida hasta el servicio y el ambiente. Es un lugar que realmente sabe cómo hacerte sentir como en casa, y eso se nota en cada detalle. En nuestra parada, devoramos un rodaballo a la brasa que estaba para echárselo a la cabeza, y un chuletón que no se queda atrás. ¡Es que cada bocado es una experiencia! Además, la tortilla española como entrante es una delicia que, si te gusta, no te la puedes perder.
Lo mejor de todo es su ubicación, justo en el corazón de la Calle Laurel. Es el sitio perfecto para disfrutar de un buen banquete y luego salir a seguir explorando la zona. El ambiente es chispeante y siempre hay un buen rollo que contagia a todos los que entran. Y, por si decides ir en grupo, el servicio es rapidísimo y el personal es tan amable que parece que te conocen de toda la vida. El Sr. Ricardo y su equipo son un encanto, siempre asegurándose de que no te falte nada y que todo esté a tu gusto.
¿Qué tal los postres? Tienes que probar el de teja con helado cremoso de limón, nueces y miel... ¡una locura! Es el final perfecto para una comida que ya es de diez. La relación calidad-precio es muy aceptable, así que, sin duda, tendrás una experiencia top sin gastar una fortuna.
Y respecto a si hay opciones para diferentes preferencias alimenticias, ¡absolutamente! Hay variedad en la carta, con opciones de carne y pescado que resultan frescas y de alta calidad. Si no eres muy carnívoro, los pescados son una opción fantástica y siempre hay buenos entrantes para acompañar. El menú tiene algo para todos, así que si estás por Logroño, definitivamente te recomiendo que te des una vuelta por El Tahití. ¡No te arrepentirás!
Qué platos se consideran clásicos en el menú de El Tahití
Y hablando de comer, El Tahití es un verdadero hallazgo en el corazón de Logroño, especialmente si estás buscando una parrilla de calidad. Es casi un pecado no probar el chuletón; está para chuparse los dedos. Y no te olvides de la ensalada de bogavante, que es un acierto seguro. Es como si cada bocado te llevase a un paraíso de sabores. ¡Y eso ni se compara con el goxua! La calidad de la comida es cinco estrellas, y el ambiente que se respira hace que la experiencia sea aún más agradable.
La atención al cliente es otro de los puntos fuertes del lugar. En un sitio así, sentirte como en casa hace toda la diferencia. Todos los camareros son super amables y siempre están pendientes para que no te falte de nada. Con un servicio tan espectacular, es fácil entender por qué todo el mundo habla maravillas de este restaurante. Es el tipo de lugar al que querrás volver una y otra vez porque te dejan una sonrisa al salir.
Muchos dicen que el rodaballo es uno de los mejores platos del menú, y no puedo más que corroborarlo. Es simplemente delicioso. Y si eres amante de la carne, tienes que probar el cordero asado, que también es brutal. Todo se presenta con la máxima calidad, y los pescados… ¡madre mía! Vienen fresquísimos, y muchos de ellos son de la costa gallega. En resumen, no solo comes bien, sino que comes productos de temporada y de primera.
El Tahití no solo es un buen lugar para celebraciones como cumpleaños, sino que se ha convertido en una segunda casa para muchos, incluidos yo. Es un rincón genial en Calle del Laurel. Si algún día te preguntas qué platos son clásicos en el menú, no dudes en probar el chuletón, el rodaballo, y, por supuesto, la tarta de queso, que dicen que es una de las mejores que existen. ¡Perfecto para compartir, aunque probablemente quieras quedártela toda para ti! Así que ya sabes, si pasas por Logroño, date una vuelta por El Tahití y disfruta de una experiencia que seguro recordarás.








