
El Restaurante la Ermita de Hontanares es un lugar que no te puedes perder, especialmente si estás en Riaza. Situado a solo 4 kilómetros del centro, en la Calle Ctra. de Hontanares, se encuentra sumergido en un paisaje montañoso impresionante. Este bar-restaurante combina vistas espectaculares con una amplia zona recreativa, ideal para disfrutar con amigos o familia. Y si hablas de comida, no puedes dejar de probar sus deliciosas croquetas de jamón, las albóndigas de cordero y esas manitas deshuesadas a la plancha que son pura felicidad.
Aunque es un poco más caro de lo que podrías esperar, la comida casera que ofrecen es realmente sabrosa y original. La atención es cálida, y el ambiente del local, que es elegante y acogedor, hace que te sientas como en casa. Con un menú que rinde homenaje a la gastronomía local, no sorprende que las familias siempre elijan este restaurante. Así que si buscas disfrutar de un buen arroz caldoso, alguna carne a la plancha o el famoso ponche segoviano, aquí encontrarás todo eso y más, ¡y con unas vistas de la meseta segoviana que te dejarán sin aliento!
Restaurante la Ermita de Hontanares
Horarios Restaurante la Ermita de Hontanares
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | Cerrado |
| viernes | Cerrado |
| sábado | 12:00–23:30 |
| domingo | 12:00–21:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante la Ermita de Hontanares
Dónde se encuentra el Restaurante la Ermita de Hontanares
¿Conoces ya el Restaurante La Ermita de Hontanares? Si no, ¡tienes que cambiar eso de inmediato! Mi pareja y yo nos pasamos cada fin de semana y, en serio, nunca nos defrauda. Desde el momento en que entras, sientes que te han recibido como en casa. El trato es excepcional y la comida… ¡ay, Dios! La carne a la piedra es una locura y el revuelto de boletus es simplemente espectacular. En cuanto a calidad-precio, ni se hable. ¡Todo lo que probamos nos deja con una sonrisa!
Y si tienes la suerte de ir en invierno, déjate llevar por el ambiente tan acogedor que tiene. La decoración es vintage y, créeme, con la chimenea encendida, no hay mejor manera de disfrutar tu comida. Además, el paseo hasta el restaurante, ya sea andando o en coche, es digno de un post de Instagram. El paraje es un espectáculo natural y te hace sentir que has escapado a un rincón mágico de Segovia.
Ahora, si te gustan las tapas chulas, las albóndigas de cordero con salsa de ciruelas y la morcilla de Burgos son imperdibles. Y ni se te ocurra irte sin probar el ponche segoviano; es la manera perfecta de cerrar la comida. Aunque hay opiniones mixtas, yo tengo que decir que para nosotros, la comida y el servicio siempre son 5 estrellas.
Y ya que estás preguntando, el Restaurante La Ermita de Hontanares se encuentra en Calle Ctra. de Hontanares, 40500 Riaza, Segovia. Así que planea tu próxima escapada, te aseguro que será un sábado redondo con buena comida, buen vino y, sobre todo, buenas compañías. ¡No te lo pierdas!
A qué distancia está el restaurante del centro de Riaza
Y hablando de La Ermita de Hontanares, ¡qué descubrimiento! Este restaurante está en Calle Ctra. de Hontanares, 40500 Riaza, Segovia, y es todo lo que uno busca cuando quiere desconectar. El lugar tiene un ambiente súper tranquilo y esas vistas increíbles que te dejan sin aliento. Ya solo por eso vale la pena hacer una parada. El sitio es acogedor, tipo pueblo, y el servicio, ¡uff!, muy bueno y amables - te hacen sentir como en casa desde el primer momento.
Ahora, la comida, ¡qué te voy a contar! Está espectacular. Desde el bolutus hasta la carne a la plancha, se nota que saben lo que hacen. Las verduras en tempura son una delicia con esa salsa de soja que las acompaña. Y si tienes un antojo dulce al final, no puedes irte sin probar el culán de chocolate, ¡es un regalo para el paladar! Sin duda, es de esos lugares donde sales contento y con ganas de volver.
Obviamente, como en cualquier sitio, hay opiniones variadas. Algunos han tenido experiencias menos agradables, donde la relación cantidad-precio no ha sido la mejor, diciendo que las raciones a veces son escasas. Pero vamos, que eso varía dependiendo del día y de lo que pidas, y a veces se puede tener un mal rato, pero a mí la experiencia que viví fue pura felicidad. Sobre todo porque, después de jugar un rato en la naturaleza, sentarte en una terraza con una cerveza es uno de esos placeres sencillos de la vida.
Si estás pensando en visitarlo, te diré que está a apenas unos kilómetros del centro de Riaza. Un paseo que no se hace pesado, especialmente si te dejas llevar por las buenas vibras del lugar. Así que no dudes en planear tu visita. ¡Te aseguro que disfrutarás cada momento!
Cómo es el paisaje alrededor del restaurante
Y, la verdad, no puedo dejar de hablar de la Ermita de Hontanares. Cuando llegamos, ya estábamos un poco fuera de hora para comer, pero no se preocuparon. Nos ofrecieron una mesa a pesar de que era un poco tarde y, sinceramente, ¡vaya suerte la nuestra! La comida estuvo estupenda y a buen precio; la calidad se nota en cada plato que llega a la mesa. ¡Ah! Y las vistas desde allí son impactantes. En serio, si subes un poco por la carretera, hay un mirador que te deja sin aliento.
Hablando de la comida, no sé ni por dónde empezar. Creo que lo que más me gustó fueron las manitas de cerdo deshuesadas y las albóndigas de cordero. Eso sí que es cocina bien elaborada. ¿Quién necesita irse lejos cuando tienes un sitio como este en la sierra de Ayllón? Y no sé si lo notas, pero los restaurantes de este tipo suelen tener un ambiente fascinante. Aquí tienes esa decoración acogedora, con chimenea y esas mesas de madera que te hacen sentir como en… ¡la casa del pueblo! Perfecto para disfrutar de una buena comida en buena compañía.
Y no puedo dejar de mencionar que son pet-friendly. ¡Sí, trajimos a nuestro perro y hasta le pusieron su cuenco de agua! Eso ya suma puntos, ¿no? La comida de calidad es un must, y si decides probar las croquetas de cabrales o la carne a la piedra, estarás agradecido por hacer esa elección. De postre, tenías que probar el ponche segoviano; es de 10. La atención es muy amable y el servicio, como me gusta decir, va al 100%, ¡y eso se siente!
Ahora, en cuanto al paisaje que rodea el restaurante, es simplemente espectacular. Te encuentras inmerso en la naturaleza, con un entorno que invita a relajarte y disfrutar del momento. Miras a tu alrededor y ves una panorámica de montañas y verde que da tranquilidad. Además, justo al lado hay un parque para que disfruten los más pequeños, así que puedes ir con toda la familia. Si quieres un buen atardecer, este es el lugar ideal. Sin duda, ¡volveremos a comer!
Qué tipo de zona recreativa tiene el restaurante
¡Y hablando del Restaurante La Ermita de Hontanares, no sé tú, pero a mí me ha dejado un sabor agridulce! El entorno es realmente precioso, ideal para una escapada primaveral con esas mesas al aire libre que invitan a sentarse a disfrutar. Pero, hablando claro, la comida no era para tirar cohetes. Me acuerdo de ese escalopín con queso que pedí... ¡vaya desilusión! Debe de ser el peor que he probado en mi vida. Además, el camarero, un tipo mayor con cara de jefe de turno, parecía que preferiría estar en otro lugar. La indiferencia que mostraba dejaba mucho que desear.
A pesar de todo, le tengo que dar un par de puntos por lo bien que se estaba afuera, en el aire libre. Pero, ¡venga ya! 12 euros por unos canelones tan simples que te dejan con más hambre que comida. Es frustrante, porque el lugar tiene un potencial increíble, pero está mal gestionado. Así que, si te decides a ir, quizás te convenga comer algo ligero y dejar el estómago listo para un buen postre. Hablando de eso, las croquetas de boletus son un hito. Ahí están, como salvadoras de la comida ;)
Ahora, si hablamos de mi rincón favorito en ese lugar, no hay nada como tomarse un vino en su terraza mientras disfrutas de las vistas. Es el plan perfecto después de un día explorando la zona. El sitio es tranquilo, y tienen una carta pequeña pero con opciones sabrosas. Y si te da frío, no hay problema, ¡que en invierno sirven un caldito que entra de maravilla!
En cuanto a la zona recreativa del restaurante, ¡trae todo lo que necesitas para un buen plan familiar! Justo al lado hay un parque con columpios para los peques, lo que lo convierte en un lugar ideal para que disfruten mientras tú te relajas con un buen vino. Además, tienes la ermita enfrente y un mirador a solo un kilómetro, ¡perfecto para una caminata después de la comida! Eso sí, no olvides que, a pesar de la ambientación y las vistas, la experiencia culinaria puede ser un tanto… inesperada.
Cuáles son algunos de los platos más recomendados en el restaurante
Como ya te dije, la Ermita de Hontanares es un lugar que deberías considerar para tu próxima escapada. La vista es increíble, y una vez que te sientas ahí con un buen plato delante, ¡te va a encantar! La atmósfera es genial, aunque las mesas y bancos son tipo camping, pero eso le da un toque auténtico, ¿no crees? A pesar de eso, no te engañes, ¡la comida es de 10! Yo probé varios platos y puedo decirte que la comida casera realmente se nota. Además, no es caro, puedes comer bien por 30-40 €.
Así que si decides ir, ten en cuenta que pueden estar bastante ocupados. ¡Yo tuve suerte de que nos hicieran un hueco a última hora! El personal es súper amable, y eso siempre se agradece. Se nota que disfrutan lo que hacen y hacen que tu experiencia sea aún mejor. Si te gustán los platos con sabor, tienes que probar las croquetas de boletus y la morcilla de Burgos. Son simplemente deliciosas, y aunque las raciones pueden parecer un poco justas, ¡cada bocado cuenta!
Aunque no todo el mundo ha tenido la misma experiencia. Escuché que algunos han encontrado que el servicio puede ser un poco menos que perfecto, y que el "arroz meloso con carabineros" no siempre trae lo que promete. Aunque el sabor puede estar bien, parece que a veces falta un poco de lo que deberían incluir. Pero, sinceramente, te diría que no dejes que eso te desanime. ¡La próxima vez que pase por Riaza, definitivamente volveré! Así que si decides ir, mi consejo es que hagas una reserva… ¡y a disfrutar de ese paisaje!
Es el restaurante adecuado para ir con familias o grupos de amigos
Y así, al llegar al Restaurante la Ermita de Hontanares, nos recibió la cocinera con una propuesta un tanto peculiar. Al ser un grupo de 19 personas, se hizo lo que ella quería, y la verdad, no puedo decir que eso me molestara del todo. Nos preparó un festín de croquetas, morcilla, tempura y manitas de cerdo para compartir. ¡Perfecto para hacer un buen picoteo! El segundo plato fue carne a la plancha, acompañada de patatas paja y ensalada. Aun así, el servicio no me dejó completamente satisfecho, ni la comida era la gran cosa. La relación calidad-precio me pareció un poco desequilibrada, sobre todo porque pagamos entre 20 y 30 € por persona, y al final, queriendo compartir con todos, quedamos un poco con hambre.
Las vistas, en cambio, son de otro nivel. Imagina disfrutar de una comida con la perspectiva de la ermita y el pinar de fondo; realmente el entorno está de lujo. Eso sí, el café que nos sirvieron casi frío, ya que no hay nada como pedirlo en vaso y que te lo sirvan en una taza pequeña. Un detalle que deberían mejorar, sin duda. Aunque el lugar es pequeño, tiene ese toque acogedor que invita a relajarse, rendido ante esas panorámicas de la meseta segoviana.
Ahora bien, si estás pensando en ir con la familia o un grupo de amigos, es bueno tener en cuenta que, aunque las vistas son preciosas y el ambiente es bastante agradable, las raciones me parecieron escasas. Si te va el picotear y no estás muy hambriento, puede que te sirva para pasar un buen rato con compañía, pero si van mucho apetito, es posible que te quedes con ganas de más. Así que, en resumen, el restaurante puede ser un lugar apto para un brunch o una cervecita, pero cuidado si tienes a niños o amigos con hambre, ¡no querrás que se queden silbando!
Cómo es la atención al cliente en la Ermita de Hontanares
Así que si decides visitar La Ermita de Hontanares, no te puedes perder ese momento especial en la terraza. Créeme, sentarte allí con una ración de setas y disfrutar de esas inmejorables vistas es una experiencia que vale la pena. Verás que vale la pena llevar protección solar en verano, porque el sol puede ser intenso mientras te relajas rodeado de la naturaleza. Y en invierno, ¿quién no disfrutaría de una subida en trineo? Al final del día, la buena gente y el buen servicio te harán sentir como en casa.
De verdad, para mí es raro otorgar cinco estrellas, pero aquí siento que lo merecen. El entorno es una belleza, con esa vista que abarca toda la comarca. Gente amable y atenta, pero sin ser molestos. La comida es original y todo está hecho con mucho cuidado. Disfrutar de unas buenas croquetas de distintos sabores y un rabo de toro que te deja un sabor intenso en el paladar es algo que no se olvida. Las manitas deshuesadas a la plancha con boletus son una delicia que tienes que probar. Eso sí, los platos no son excesivamente grandes, pero justo lo necesario para que salgas satisfecho. Y aunque los precios son moderados, la calidad es buena, así que es como para pensar que este lugar podría tener al menos una estrella Michelin.
En cuanto a la atención al cliente en La Ermita de Hontanares, es realmente destacable. El personal es super atento y simpático, y aunque a veces puede haber un fallo pequeño, en general se nota que se preocupan por la experiencia del comensal. Es un negocio familiar que ha estado en manos de unos madrileños durante 17 años, así que puedes sentir la pasión que ponen en lo que hacen. La cocinera debería recibir un aplauso, porque la comida es simplemente espectacular. Así que si decides ir, simplemente haz una reserva y prepárate para disfrutar de una comida muy rica en un entorno encantador.
Qué características definen el ambiente del restaurante
¡Y es que cuando te sientes en la terraza del Restaurante La Ermita de Hontanares, te sientes como en casa! La vista es espectacular, rodeada de la naturaleza de Segovia. Puedes ver los montes y respirar ese aire fresco que te llena de energía. Los días soleados son ideales para disfrutar de una buena comida al aire libre. Y no me digas que no apetece un par de cervezas bien frías después de una caminata por la zona.
Luego están los platos. Tienes que probar el confit de pato, que es una auténtica maravilla. Se deshace en la boca y está acompañado de un puré que está para chuparse los dedos. Además, el menú incluye opciones vegetarianas bastante buenas, así que no importa si eres de los que prefieren ensaladas o si te tiran más los guisos, ¡hay algo para todos! La atención es de 10; los camareros son super amables y siempre te hacen sentir bienvenido. Te explican los platos con entusiasmo y esto hace que todo sea más divertido.
Ah, y si lo tuyo son los postres, no puedes irte sin probar su tarta de queso. Es cremosa y tiene ese punto dulce que te deja con ganas de más. ¡No digas que no te avisé! Acompáñala con un café y vas a ver cómo la experiencia se redondea por completo.
En cuanto al ambiente, diría que es muy acogedor y desenfadado. La decoración tiene un toque rústico, con madera y detalles que reflejan la esencia del campo. Es un lugar perfecto para ir con amigos y disfrutar de risas y buena comida. Además, el sonido de los pájaros y el suave murmullo de la naturaleza crean una atmósfera relajante. Así que, si buscas un sitio donde desconectar y disfrutar de buena compañía, ¡La Ermita de Hontanares es el lugar ideal!








