
Si estás buscando una auténtica experiencia gastronómica en Peñafiel, El Lagar de San Vicente es el lugar ideal. Este asador se especializa en lechazo asado, un plato emblemático de la cocina castellana que se prepara en un horno de leña y se sirve caliente en cazuela de barro. La carne es crujiente por fuera y tierna por dentro, lo que lo convierte en un manjar que no querrás perderte. Además de este delicioso cordero, la carta ofrece una amplia variedad de carnes y pescados, ¡pero la estrella siempre será el lechazo!
Y no solo se trata de la comida: el restaurante tiene un encanto especial, ubicado en lo que solía ser un antiguo lagar, donde se almacenaba vino. Una vez que termines de comer, puedes explorar el lugar. No olvides acompañar tu plato con una buena botella de vino Ribera del Duero, que realza aún más la experiencia. Con una calificación de 4.5 sobre 5 y numerosas reseñas positivas, si decides visitarlo, te recomendaría hacer una reserva. ¡La comida y el ambiente lo valen!
Restaurante El Lagar de San Vicente
Horarios Restaurante El Lagar de San Vicente
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | 13:00–15:30 |
| miércoles | 13:00–15:30 |
| jueves | 13:00–15:30 |
| viernes | 13:00–15:30, 21:00–22:30 |
| sábado | 13:00–15:30, 21:00–22:30 |
| domingo | 13:00–15:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante El Lagar de San Vicente
Qué tipo de cocina se ofrece en El Lagar de San Vicente
Hoy quiero contarles sobre nuestra experiencia en El Lagar de San Vicente, un asador de cordero que está en C. de la Varguilla, 36, en Peñafiel, Valladolid. ¡La verdad que fue toda una aventura gastronómica! Si buscan un lugar donde comer un auténtico lechazo, este es el sitio ideal. De verdad, el medio lechazo asado que probamos estaba espectacular, tan tierno y jugoso que se deshacía en la boca. Y ni hablemos de las patatas fritas, que eran el acompañamiento perfecto.
Además, no solo nos quedamos con el lechazo; también nos deleitamos con unas mollejas que estaban deliciosas, y unas croquetas caseras que, si las prueban, ¡no querrán parar de comer! El ambiente es muy acogedor y cuentan con un trato cercano y atento del personal. Y como si fuera poco, tuvimos la suerte de que nos dejaron visitar las bodegas, lo que fue la guinda del pastel a una comida inolvidable. Sin duda, repetiremos esta experiencia.
Para que se hagan una idea, no es un lugar que vaya a romper su presupuesto por completo. Comimos por unos 50-60 euros por persona, lo que considerando la calidad y la cantidad, me parece más que razonable. Además, el restaurante se sitúa justito a los pies del castillo de Peñafiel, lo que lo hace aún más especial. Si van en grupo, es mejor que hagan una reserva, porque cuando llegamos había un montón de gente y se llenó rapidísimo.
Entonces, ¿qué tipo de cocina se ofrece en El Lagar de San Vicente? ¡Sobre todo comida tradicional castellana! Aquí tienen desde el lechazo, que es la estrella del lugar, hasta platos como la morcilla frita o la sopa castellana. La propuesta es auténtica y está hecha con ingredientes de primerísima calidad. Si están en la zona, ¡no se lo pueden perder!
Cuál es el plato emblemático que se sirve en este asador
Y hablando de experiencias buenas, ¡el Lagar de San Vicente es un lugar que no olvidaremos! Desde que entramos, nos dimos cuenta de que habíamos hecho bien en reservar, porque estaba a reventar. El local tiene un ambiente que se siente acogedor. La planta baja, donde está la antigua bodega, es simplemente preciosa. Si alguna vez van, no se la pueden perder. Lo primero que pedimos fueron unos pimientos rellenos de entrante que estaban para chuparse los dedos, y luego, el famoso lechazo, que es el plato estrella de la casa.
La carne simplemente se deshacía, un verdadero lujo para los amantes de la buena comida. Me encantó lo generoso de las raciones, y el servicio fue excepcional, así que hay que darles un aplauso por eso. Si lo piensas, Peñafiel tiene un montón de opciones para comer, pero la calidad y el trato en este sitio son de lo mejor que encontrarás.
Y cómo no mencionar los postres, ¡que también fueron un acierto! Probamos un par de tartas y un sorbete casero que te dejaba con ganas de más. Al final, salimos a unos 40-50 € por cabeza, lo cual para la calidad que ofrecen me pareció más que justo. Ah, y si eres amante del vino, la selección que tienen es bastante buena, y los precios son nada exagerados, así que no hay que pensarlo mucho para brindar por una comida bien disfrutada.
En resumen, si buscas un sitio donde la estrella de la casa es el lechazo, en el Lagar de San Vicente lo vas a encontrar. Es un plato que no se puede dejar de probar y que, sin duda, da a este asador una razón más para atraer a los paladares curiosos. ¡Así que ya saben, la próxima vez que estén en Peñafiel, este es el lugar al que tienen que ir!
Cómo se prepara el lechazo asado en El Lagar de San Vicente
Ya te digo, si estás buscando un buen sitio para comer, El Lagar de San Vicente en Peñafiel es una opción que no puedes dejar pasar. Empezamos con una buena ración de morcilla de Burgos frita, que estaba buenísima. Si no la has probado, definitivamente debes hacerlo, es un sabor que se queda contigo. Y luego, el cuarto de lechazo... ¡madre mía! La pieza es tan enorme que, para dos, casi nos da un par de comidas más. ¡No pudimos con todo! Pero qué delicia, te lo aseguro. Además, después de un festín así, salir de allí con una sonrisa es lo mínimo que puedes esperar.
El trato del personal fue otra maravilla; desde que llegamos hasta que nos fuimos, fueron súper amables y atentos. Y no solo eso, sino que al final nos invitaron a echar un vistazo a su bodega subterránea, ¡un detalle muy chulo! La verdad es que el ambiente del local es acogedor; hay varias plantas y las cuevas donde se puede cenar tienen un encanto especial. Los toneles que decoran el lugar le dan un toque muy auténtico, perfecto para hacerte un par de fotos.
Además, aunque el lechazo es la estrella indiscutible, la carta también ofrece otras opciones como entrecot y solomillo. Eso sí, si eres de los que gusta elegir el punto de la carne, ten en cuenta que aquí no te hacen esa pregunta. A mí me trajo mi solomillo bien hecho cuando lo quería poco hecho, un pequeño fallo pero tampoco un drama, porque la carne no estaba mala. En cambio, los chorizos a la cazuela y la morcilla que nos trajeron, ¡qué maravilla! Eso sí, las croquetas, aunque estaban bien, no me hicieron saltar de la silla como esperábamos.
Ahora, hablando del lechazo asado en El Lagar de San Vicente, se cocina a fuego lento, lo que lo hace tierno y lleno de sabor. Utilizan una mezcla de especias y mucha paciencia, lo que da como resultado una carne que se deshace en la boca. La especialidad de la casa es tan sabrosa que no es de extrañar que casi todo el mundo se rinda ante su encanto. Así que ya sabes, si te pasas por allí, el lechazo es un imperdible. ¡Imposible irse sin probarlo!
De qué manera se sirve el lechazo asado
La verdad es que El Lagar de San Vicente te deja con una sonrisa de oreja a oreja. Cinco estrellas bien merecidas para la comida, el vino, el servicio y, por supuesto, el local. Tienes que visitar la bodega que está en la parte inferior; te va a encantar, es un lugar precioso. Después de dar un paseo y ver el castillo de Peñafiel, este sitio es justo lo que necesitas para reponer fuerzas. No me cabe duda de que vas a querer volver, ¡es el plan perfecto para un buen día!
Y si eres celíaco, no te preocupes, porque aquí se preocupan de verdad por sus comensales. Un amigo celíaco me contó que le prepararon una fritura adaptada y pudo disfrutar sin ningún problema. Además de los cuidados en la cocina, Andrés, que es un crack, siempre está dispuesto a ayudarte con recomendaciones. Las opciones son amplias y van desde una Sopa Castellana que te deja sin aliento hasta una Tabla Mixta que es un festival de sabores. ¡Y ni hablemos de los calamares y los cogollos, son un auténtico lujo!
El ambiente en El Lagar es familiar y acogedor. Imagínate compartir una buena comida en un mesón donde la atención es, en general, bastante buena. Aunque hay que tener cuidado con las croquetas; a veces, encuentras algún trozo de hueso del jamón, lo que, por un lado, es señal de que son caseras. Pero bueno, siempre hay margen para mejorar, ¿no? A pesar de eso, ¡el lugar tiene un buen rollo que invita a quedarte!
Ahora, si lo que buscas es probar su famosa especialidad, el lechazo asado, ¡tienes que reservar con tiempo! Este manjar lo preparan con tanto mimo que vale la pena. Lo sirven de manera tradicional, cocido a la perfección en su horno, así que el sabor es bueno, aunque algunas personas pueden encontrarlo un poco más fuerte de lo habitual. Pero vamos, ¡no hay mejor manera de disfrutar de un buen día en Peñafiel que con un buen vino y algo de lechazo en la mesa!
Qué características tiene la carne de lechazo asado
Te cuento que el Restaurante El Lagar de San Vicente es una verdadera joya en Peñafiel, y si estás pensando en ir, ¡no te lo pienses más! Cinco estrellas se quedan cortas para la experiencia que ofrecen. La primera vez que fuimos, nos tocó en la planta de abajo, en esa increíble bodega que tiene. La verdad es que esa es la zona perfecta para disfrutar, ¡el ambiente es super acogedor! Desde luego, si puedes, pide que te reserven ahí.
Sobre la comida, ¡madre mía! Probamos un montón de cosas ricas. Comenzamos con morcilla y queso, que estaban para chuparse los dedos. Luego, nos lanzamos a un revuelto con gambas y setas que estaba delicioso, pero el verdadero protagonista fue el cordero. ¡Espectacular! Eso sí, ten en cuenta que tienes que reservarlo antes de ir, porque es un plato que tiene su demanda. Y lo mejor de todo es que el servicio fue de 10. Los camareros eran super amables y siempre atentos, haciendo que la experiencia fuera aún mejor. ¡Definitivamente repetiremos!
Si te gusta el lechazo, estás en el lugar ideal. Su carta no solo incluye este manjar, sino que también tienen opciones para todos los gustos, como chuletillas y un solomillo de ternera que estaba sencillamente perfecto. Cada bocado era sabroso y estaba en su punto. Y, por supuesto, no te puedes ir sin probar ese postre de hojaldre, crema y nata. ¡Es una delicia de la que no te arrepentirás! Además, el camarero fue genial y nos hizo sentir como en casa mientras nos recomendaba probar su vino de la casa, que, aunque un poco frío, entraba de maravilla.
Aprovecho que estamos conversando de la carne de lechazo asado, que es un clásico de la zona. Este tipo de carne es muy tierna y jugosa, y el secreto está en el proceso de asado. Se cocina a fuego lento, lo que hace que su sabor sea auténtico y delicioso. Este lechazo es joven y tiene una textura fina, y al asarlo se intensifican esos sabores únicos. En definitiva, comer lechazo aquí es una experiencia que no puedes dejar pasar.
Además del lechazo, qué otros platos se pueden encontrar en el menú
Sigo contándote sobre mi experiencia en El Lagar de San Vicente. De verdad, es un lugar que se siente acogedor. La primera vez que llegamos, nos llamaron la atención las paredes rústicas y el ambiente cálido. ¡No olvides bajar a ver su bodega! Aunque es pequeña, está llena de personalidad, y es todo un must si estás en Peñafiel. Ah, y si vas con familia o amigos, el trato del personal es de lo mejor. Te hacen sentir como en casa y siempre están listos para recomendarte algo rico.
En cuanto a la comida, tengo que ser honesto. Los solomillos estaban espectaculares, pero el asado de cordero que pedí estaba un poco seco. Al final, decidí no darle las cinco estrellas que se merecía porque ahí sí que perdieron puntos. Pero no todo fue negativo; los postres estaban muy ricos, de hecho, el flan que probamos nos dejó con ganas de más. Si te gustan los dulces, ¡no te lo puedes perder!
Ahora, si hablamos del lechazo, definitivamente hubo un consenso en que estuvo muy rico. No es el mejor que he probado, pero la cantidad es contundente, así que asegúrate de ir con hambre. Y por si no lo sabes, vale la pena pedir también un revuelto de ajetes como entrada, porque es delicioso. Y lo mejor es que tienen alternativas incluso si llevas a vegetarianos. ¡Increíble, ¿verdad?! Tienen opciones como un plato de verduras acompañadas de salsa de carne vegetal.
Así que, si te preguntas qué más puedes encontrar en el menú además del famoso lechazo, dale un vistazo a las sopas castellanas, la ensalada completa y, por supuesto, los filetes son una opción más que decente. Sin dejar de mencionar que por solo 16 euros por persona, puedes acceder a un menú que probablemente te deje muy satisfecho. En resumen, El Lagar de San Vicente definitivamente merece tu visita si andas por la zona. ¡Te va a encantar!
Qué tipo de ambiente tiene El Lagar de San Vicente
Y ya que estábamos…, ¡qué delicia! Comimos un menú del día por solo 16€ y no sé ni por dónde empezar. De primero, un consomé que estaba de escándalo. Esa calidez y sabor intenso, justo lo que necesitábamos. Luego llegó el plato estrella: un filete de ternera impresionante, y cuando digo impresionante, me refiero a que era enorme. Viene acompañado de unas patatas que estaban crujientes y perfectas para mojar en la salsa. ¡No quiero parecer exagerado, pero me estaba relamiendo!
Y por supuesto, después de semejante festín, era un delito no probar los postres. Teníamos varias opciones, pero al final nos decantamos por las natillas y la tarta de queso. Ambos estaban para morirse, sobre todo la tarta, que se deshacía en la boca. Y sobre el pan, la verdad es que ni lo mencioné antes, pero estaba tan bueno que se merecía su propio aplauso. Para ser honesto, el servicio fue también de 10, súper amable y siempre con una sonrisa.
Si te estás preguntando qué tipo de ambiente tiene El Lagar de San Vicente, tienes que saber que el comedor está en el sótano, lo que le da una vibra muy acogedora. La parte de abajo parece una auténtica bodega, perfecta para disfrutar de una buena comida en un rincón tan especial. Es ese tipo de lugar donde te sientes como en casa, con un toque rústico que le da mucho carácter. Sin duda, un sitio muy recomendable si andas por Peñafiel. ¡No te lo puedes perder!








