PALACIO DE SANSOL

PALACIO DE SANSOL

El Palacio de Sansol es un auténtico tesoro en la plaza del Sindicato, 1, 31220 Sansol, Navarra, justo en el corazón del Camino de Santiago Navarro. Este palacio barroco, construido en sillería, se destaca como uno de los ejemplos más monumentales de la arquitectura civil de la Merindad de Estella. Lo que lo hace aún más especial es su iglesia octogonal y su claustro, donde se entrelazan el arte, la religiosidad, la historia y un toque de magia. Es un lugar que sin duda te dejará una impresión inolvidable.

Si buscas un alojamiento cómodo y acogedor, el albergue del Palacio de Sansol es perfecto para peregrinos y viajeros. Ofrece habitaciones familiares equipadas con baño privado, cocinas y ¡hasta balcones para disfrutar de las vistas! Con instalaciones como un jardín, bar, restaurante, y WiFi gratuito, te sentirás como en casa. Además, este albergue de primera categoría funciona de abril a octubre, ofreciendo opciones de habitaciones múltiples y dobles en un entorno encantador y lleno de confort.

PALACIO DE SANSOL

4,6
187Reseñas
Fotos
Pl. el Sindicato, 1, 31220 Sansol, Navarra
617 64 18 52

Mapa Ubicación PALACIO DE SANSOL

Dónde se encuentra el Palacio de Sansol

¡Hey! ¿Has oído hablar del Palacio de Sansol? Es un lugar encantador que se encuentra en Pl. el Sindicato, 1, 31220 Sansol, Navarra. Este edificio tiene su historia, data del año 1702, así que te puedes imaginar lo bonito y pintoresco que es. La verdad es que la decoración tiene un encanto especial, aunque sinceramente, creo que le vendría bien un poquito de modernización. Y aunque las habitaciones son algo pequeñas, son perfectas para dos personas, ¡así que es ideal para una escapada romántica o con un amigo!

Ahora, hablemos del servicio. La mujer que nos atendió era muy amable, pero tenía que hacer un esfuerzo para entendernos, ya que no hablaba español. El chico que estaba allí tampoco dominaba mucho el idioma. Eso es un toque que me parece un poco raro, ya que, bueno, estamos en España, ¿no? Además, la cena se servía a las 19 h, así que si tienes el ritmo de cenar algo más tarde, ¡prepárate!

Hablando de la cena, empezamos bien con cardos de Navarra, que estaban muy buenos. Pero el segundo plato nos dejó a todos un poco decepcionados... ¡una tortilla de Mercadona! ¿En serio? Pensé que estábamos en un pueblo con buena comida tradicional, no en un supermercado. Y de postre, unos yogures de Hacendado. Para los que vivimos en España, pagar 15€ por eso no es muy razonable. Creo que la atención está más enfocada en turistas extranjeros, lo cual es un poco triste.

En general, el entorno es precioso y el lugar tiene su magia. Pero hay un par de cosas que podrían mejorar. Si te gustan los sitios tranquilos, este es tu lugar, aunque hay que tener paciencia con algunos invitados que podrían dejar un poco que desear en cuanto a limpieza. Así que, si decides ir, ¡prepárate para disfrutar de la belleza de Navarra y la tranquilidad! En resumen, el Palacio de Sansol está en una ubicación estupenda, y aunque hay algunos detalles a mejorar, seguro que te irás con buenos recuerdos.

Qué tipo de arquitectura representa el Palacio de Sansol

Y bueno, si estás buscando un lugar donde pasar la noche en tu viaje, no hay mejor opción que el Palacio de Sansol en el pl. el Sindicato, 1, 31220 Sansol, Navarra. ¡Es un sitio espectacular! Transformado en un albergue y hotel, es increíble ver cómo han preservado todo el encanto de un palacio de 1702. Las habitaciones son simplemente una maravilla; todo está tan cuidado y, la verdad, muy limpio. esas paredes de piedra y los techos con vigas de madera crean una atmósfera tan acogedora. ¡No te imaginas la paz que se respira ahí!

Sin duda, lo que más destacarías es la amabilidad del personal. Cuando llegamos después de caminar esos 6/7 km en el Camino de Santiago, parecía que estábamos en un desierto, y todo estaba cerrado. Pero los chicos de allí fueron un sol. Aunque no tenían cocina, nos ofrecieron bebidas y unos snacks que realmente necesitábamos en ese momento. Más de uno se sintió muy agradecido por su ayuda y su sonrisa, a pesar de las barreras del idioma. La verdad es que siempre apetece encontrar gente así en el camino.

Además, el ambiente que hay es muy tranquilo, ¡y las vistas son espectaculares! Desde la terraza puedes contemplar el paisaje y disfrutar de un momento de relax. Y si necesitas algo de comodidad, los servicios son perfectos: lavadora, secadora y hasta una cocina para que puedas preparar lo que quieras. No es solo un lugar para dormir; es un espacio donde sientes que te cuidan y te hacen sentir como en casa.

A todo esto, el Palacio de Sansol representa un tipo de arquitectura que mezcla lo antiguo con lo moderno. La reforma que han hecho ha respetado al 100% la esencia del lugar, manteniendo ese toque clásico y regalándote comodidad contemporánea. Si buscas un sitio bonito, limpio y con mucha historia, este es tu lugar ideal. En resumen: arquitectura histórica con un toque moderno, ¡y se nota que le ponen mucho cariño a todo! Sin duda, volveremos en cuanto podamos, y ya tenemos ganas de probar un apartamento la próxima vez.

Cuándo fue construido el Palacio de Sansol

La verdad es que el Palacio de Sansol es un lugar que sorprende desde el primer momento. La restauración está hecha con tanto gusto y cariño que te sientes como en casa. Estoy hablando de un albergue que, si alguna vez hay un premio para el mejor anfitrión, José María debería ganarlo sin dudar. Este tipo es simplemente excepcional; siempre atento a tus necesidades y lleno de buenas vibras. Pasamos la Nochebuena y la Navidad allí y, siendo una gran familia, nos sentimos super cómodos. ¡Definitivamente, repetiremos!

Hablando de la experiencia culinaria, la cena que nos preparó fue de otro mundo. Imagínate unos cardos espectaculares, tortilla de patatas y una ensalada fresquísima, todo con un vino que ni te cuento. Además, José María fue muy hospitalario con nuestro amigo peregrino B., abriendo las puertas del Palacio para que pudiera unirse a nosotros. Eso en un lugar donde, se rumorea, que solo hay un bar que cierra pronto. Es una mezcla perfecta de un ambiente familiar y el encanto de un lugar reformado con mucha clase, donde los detalles están a la orden del día.

Es cierto que la cocina podría mejorar un poco, porque le faltan algunos utensilios básicos como aceite, sal o incluso azúcar. Pero, en fin, a un lado de eso, las habitaciones son súper cómodas y el lugar invita a descansar. No vas a escuchar ni un murmullo por la noche, lo que es un plus enorme. De verdad, si alguna vez te preguntarás dónde quedarte en Sansol, este lugar tiene que estar en tu lista.

Y para los curiosos, el Palacio de Sansol fue construido en el siglo XVIII, así que imagina la historia que alberga entre esas paredes. Os lo recomiendo a todos los que queréis una experiencia auténtica y un trato cercano. ¡Sin duda, es un sitio que merece la pena visitar!

Qué características destacan del Palacio de Sansol

¡Y ni te cuento de la experiencia en el Palacio de Sansol! En serio, fue el mejor albergue en el que nos quedamos durante todo el camino. José María, el dueño, fue un auténtico crack; nos trató con tanto cariño y atención. Prepara unas cenas deliciosas que, sinceramente, merecen un capítulo aparte. Me encanta cómo nos contó la historia del lugar y su proceso de renovación. Te aseguro que si no hubiera tenido que seguir con el camino, me hubiera quedado unas noches más sin pensarlo. Sin duda, volveremos; ¡gracias de corazón por esa experiencia!

El palacio, en sí, es una joya. No es solo un sitio donde dormir, ¡es un lugar con alma! Se siente que han puesto mucho amor en la restauración: instalaciones nuevas y limpias que te dejan sorprendido. José María, que es un antiguo profesor, tiene un don para hacerte sentir como en casa. Organiza cenas en las que todos nos reunimos y compartimos la experiencia del camino, lo que le da un verdadero sentido a ser peregrino. La ubicación en el pueblo es perfecta para descansar después de una etapa larga.

Aunque nosotros no pudimos hospedarnos la primera vez, ¡qué suerte que conocimos a José María! Al final, compartimos cena con los huéspedes y fue como tener una familia temporal en ese lugar. No sólo es un palacio, sino un sitio donde se crea comunidad. Ya estamos pensando en regresar, quizás para alojarnos y ser nosotros quienes ofrezcamos esa calidez a otros peregrinos.

Entonces, ¿qué caracteriza al Palacio de Sansol? Pues, resumiendo: hospitalidad excepcional, un ambiente acogedor y un palacio que ha sido restaurado con muchísimo cariño. Las habitaciones son cómodas y, definitivamente, la comida es para recordar. Y por si fuera poco, los precios son más que razonables. Si pasas por allí, asegúrate de hacer una parada, ¡no te arrepentirás!

Qué elementos artísticos se pueden encontrar en el Palacio

Y bueno, ya que estamos hablando del Palacio de Sansol, no puedo dejar de mencionar lo impresionante que es el lugar. Imagínate un albergue situado en un palacio del año 1703, completamente restaurado con mucho gusto. La mezcla de historia y modernidad es una delicia, pero lo que realmente brilla aquí es Jose María, el dueño. Es el alma del lugar. Te hace sentir como si estuvieras en casa, y la manera en que prepara la cena es digna de un anfitrión cinco estrellas. ¡Qué gran charlas se montan entre los peregrinos! Es un ambiente que no querrás perderte.

La verdad, yo fui con la idea de encontrar un buen sitio para descansar tras un día en el Camino, y no me decepcionó en absoluto. Las habitaciones son preciosas y súper acogedoras, me encanta ese toque que tienen. La calidad-precio es insuperable, sobre todo si piensas en lo que ofrece el palacio en general. Además, no puedo dejar de mencionar el delicioso plato de cardos que nos preparó, ¡fue todo un lujo para el paladar! Sin duda, un buen lugar para desconectar tras la caminata diaria.

Claro, no todo el mundo tuvo la misma suerte. Algunas personas han mencionado que llegaron y encontraron alguna zona en deterioro, como las zonas de recreo o el problema con el aire acondicionado en alguna habitación. Es verdad que el palacio tiene un gran potencial, pero parece que uno que otro detalle se les escapó. Sin embargo, la ubicación es inmejorable y el simple hecho de estar rodeado de tanta historia le da un ambiente único.

Hablando de historia y arte, dentro del Palacio puedes encontrar detalles arquitectónicos realmente especiales. Aunque no tengo todos los datos, sé que al ser un edificio restaurado con cariño, seguramente cuenta con elementos como techos altos, molduras decorativas y suelos de madera que te transportan a épocas pasadas. Cada rincón tiene una historia que contar, y eso se siente en el ambiente, especialmente cuando te sientas a escuchar a Jose María mientras te cuenta anécdotas de su vida. Al final, si buscas un lugar especial en el camino, el Palacio de Sansol es una de esas joyas que uno no debería perderse.

El Palacio de Sansol tiene alguna iglesia

Y si sigues buscando un lugar donde quedarte, déjame hablarte sobre el Palacio de Sansol. La estancia aquí fue una maravilla total. Juan, el dueño, es un encanto, súper hospitalario. Aunque no suele admitir animales en su albergue, él nos acogió a mí y a mi mascota cuando estábamos desesperadas por encontrar alojamiento. Imagínate, un albergue enorme donde han cuidado cada detalle para que te sientas como en casa. ¡No le falta nada! Tiene dos cocinas, dos salas comunes, y hasta una zona exterior para relajarte, ¡y para los que disfrutamos de unos buenos juegos de mesa, también hay zona de juegos! Puedes elegir entre habitaciones individuales y conjuntas, así que hay opciones para todo el mundo.

Además, algo que me llamó mucho la atención es que ofrecen comidas y cenas. Tenía mis dudas sobre si valdría la pena comer allí, pero ya veo que fue un error no haberlo hecho. El ambiente es tan acogedor que me gustaría que el Palacio fuera más conocido. De verdad, sus instalaciones lo merecen y la ilusión de Juan por el lugar se siente en cada rincón. Está pensado para el confort no solo del peregrino, sino de cualquiera que quiera pasar unos días por esta maravillosa zona. Te prometo que si alguna vez estás cerca, tienes que visitarlo.

Hablando de la ubicación, está en Pl. el Sindicato, 1, 31220 Sansol, Navarra, y es simplemente preciosa. Un palacio del siglo XVIII, restaurado y adaptado como albergue, con una decoración cuidadosamente esmerada. Hay que decir que si tienes en mente hacer la etapa de Estella a Los Arcos, vale mucho la pena hacer 7 km más para hospedarte aquí. ¡Incluso hay un desayuno por solo 7 euros! La terraza, por cierto, es estupenda para disfrutar de un momento al aire libre.

Y ya que mencionamos la zona, quizás te estés preguntando si el Palacio de Sansol tiene alguna iglesia. Para ser honesto, no hay una iglesia justo en el complejo, pero Sansol tiene su propia iglesia, que vale la pena visitar. Así que, si decides quedarte aquí, ¡asegúrate de explorar todo lo que el pueblo tiene para ofrecer!

cómo es

Y es que, a pesar de llegar tres horas más tarde de lo que habíamos acordado, José María tuvo la amabilidad de esperarnos. Cuando pisamos el Palacio de Sansol, la primera impresión fue alucinante. Este lugar es un verdadero palacio renovado, con un toque moderno que lo hace aún más especial. Las habitaciones son de lujo absoluto; éramos ocho amigos y todos coincidimos en lo encantados que estábamos con nuestra estancia, aunque, lamentablemente, solo pudimos dormir un poco y seguir con nuestro trayecto. Pero, ¡qué placer fue llegar y ver todas las instalaciones!

La terraza es otro punto destacado, con un futbolín y un billar que nos llamaban a jugar y relajarnos. Una de mis partes favoritas fue tener una charla rápida pero intensa con el dueño, José María. A pesar de ser breve, sentí que nos conectamos de verdad. La hospitalidad que ofrece es de verdad un regalo. Sin duda, tengo la esperanza de volver y disfrutar de más momentos allí. ¡Recomendable al 150%!

Hablando de lo que hay en el Palacio, la experiencia es muy buena en general. Imagínate, éramos solo tres peregrinas en un albergue de este tamaño, lo que hacía todo más íntimo. Las habitaciones de tres literas son super cómodas, con baño propio. La cocina está bien equipada y el salón tiene unos sofás de ensueño y una TV. La limpieza está a la orden del día, así que todo se siente realmente fresco. Además, hay una terraza grande con mesa de ping pong, billar y hasta un charquito para mojarse los pies. Si algún día regreso a Sansol, es seguro que me quedaría en el Palacio de Sansol.

En cuanto a la cena, aunque la idea de compartir con otros peregrinos suena genial, me parece que la comida fue un poco escasa. Aparecieron las pencas de acelgas caldosas con jamón y una torilla del Mercadona para el segundo plato. Siendo sinceros, por 13 euros, uno espera un poco más. La comida no fue el punto más fuerte de la experiencia, pero al final del día, la buena vibra del lugar y la amabilidad de José María hacen que todo valga la pena.

Entonces, ¿cómo es el Palacio de Sansol? Pues imagina un gran palacio donde la modernidad y la historia se dan la mano. Te ofrecen un espacio limpio, acogedor, con todo lo necesario para sentirte como en casa, sin dejar de lado la esencia barroca que lo hace único. La hospitalidad de José María es lo que realmente llena el alma y hace que cambiar la etapa de Los Arcos a Sansol sea la mejor decisión de tu camino. ¡No tienes excusa para no disfrutarlo la próxima vez que andes por el Camino Francés!

Qué servicios ofrece el albergue del Palacio de Sansol

La verdad es que mi estancia en el Palacio de Sansol ha sido una montaña rusa. Por un lado, estoy aquí con un grupo de jóvenes que decidieron alquilar el palacio entero, y la verdad es que el lugar tiene un encanto especial, pero también tiene sus bemoles. Mi habitación es una de dos, y entre el ruido y la música que no para, dudo que vaya a dormir esta noche. Ya nos hemos quejado, pero parece que aquí eso no tiene mucho efecto. Con los pies reventados de tanto andar, parece que esta noche me voy a tener que aguantar y seguir mi camino sin pegar ojo.

Aun así, no todo ha sido malo. Hay un chico, José, que se encarga del albergue y es un sol. De verdad que es un tío genial que hace que todos se sientan como en casa. La última vez que lo vi, estaba preparando unos cardos con jamón que, si te soy sincera, me hicieron olvidar un poco el ruido y las molestias de la habitación. La manera en que te trata, siempre atento y disponible, es un verdadero lujo, especialmente después de un largo día de peregrinación. Te prometo que si pasas por aquí, no puedes dejar de probar su cocina. ¡Es pura magia!

Ahora, si hablamos de la calidad del alojamiento, hay opiniones para todos los gustos. Algunas personas han mencionado que no estuvieron muy contentas por la atención y la competencia, ya que otros albergues en el área les dieron una dirección equivocada respecto a los restaurantes. Aunque por la experiencia que he tenido hasta ahora con José, no creo que él se meta en esos embrollos. Es un lugar precioso y totalmente reformado. Las habitaciones están bien equipadas y muy limpias, lo cual es un alivio después de tantas jornadas de caminar. Sin embargo, hay quien no ha salido tan contento de la situación con los peregrinos y el número de personas en el albergue.

En cuanto a los servicios que ofrece el albergue del Palacio de Sansol, parece que está más enfocado en los peregrinos que en cualquier otra cosa. Tienen opciones para alquilar por grupos, aunque a veces eso puede salir un poco regular. Resulta que está muy bien para descansar un rato, y además, la calidad-precio es bastante razonable para el viajero que busca algo más cómodo. Eso sí, dependiendo del momento, podrías toparte con un poco de ruido extra. Pero qué le vamos a hacer, ¡esto es parte de la aventura, no?

Hay opciones de alojamiento para familias en el albergue

Y hablando del Palacio de Sansol, no puedes perderte su encanto. Este lugar es un verdadero tesoro escondido en Plaza el Sindicato, 1. La fachada te transporta a otra época, con esos detalles que solo se ven en edificios de tanto carácter. Imagínate pasear por sus pasillos, donde cada esquina cuenta una historia. ¡Es como estar en una película!

Además, el albergue tiene un ambiente muy acogedor. La mezcla de lo rústico y lo moderno crea un ambiente perfecto para relajarte después de un día lleno de aventuras en Navarra. Hay varias áreas comunes para charlar y disfrutar de una buena conversación con amigos o incluso conocer a otros viajeros. Así que, si estás pensando en una escapada, aquí hay un buen sitio para encontrarte con lo mejor de la cultura navarra.

Y si pensabas que solo los grupos de amigos podrían disfrutarlo, te tengo buenas noticias. Hay opciones de alojamiento para familias en el albergue, así que no dudes en llevar a los peques. Hay habitaciones amplias y muy cómodas, ideales para que todos estén juntos y disfrutéis de una escapada en familia. Además, la zona exterior tiene un espacio estupendo donde los niños pueden jugar mientras tú te relajas con un café en la mano. Sin duda, el Palacio de Sansol tiene algo especial para cada uno. ¡Anímate y vive la experiencia!

Fotografías PALACIO DE SANSOL

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