Lizarragako Benta / Venta de Lizarraga

Lizarragako Benta / Venta de Lizarraga

En el alto del Puerto de Lizarraga se encuentra la Venta de Lizarraga, un alojamiento turístico que ha sido completamente rehabilitado y que promete una estancia única en uno de los rincones más bellos de Navarra. Este lugar no solo es perfecto para descansar, sino que también funciona como bar y restaurante, donde puedes degustar lo mejor de la cocina tradicional Navarra. Desde almuerzos y comidas hasta cenas con reserva, hay opciones para todos los gustos. Si tienes ganas de un buen asado, solo tienes que hacer tu encargo y disfrutar de una experiencia culinaria inolvidable.

Además, la Venta es gestionada por unos vecinos del cercano pueblo de Lezaún, lo que le da un toque local auténtico. El ambiente es acogedor, ideal para relajarte después de un día explorando la naturaleza que rodea el puerto. Puedes reservar tu mesa a partir de las 13:30, y si no, siempre hay deliciosas raciones y bocadillos disponibles. Para más información, simplemente envía un WhatsApp al 647 62 61 10 o un DM por Instagram. Si decides visitarlo, no te olvides de disfrutar del gran fogón de leña que le da un ambiente especial al lugar.

Lizarragako Benta / Venta de Lizarraga

4,2
454Reseñas
Fotos
Ctra. NA-120, Km 25,7, 31438 Lizarraga, Navarra
647 62 61 10

Mapa Ubicación Lizarragako Benta / Venta de Lizarraga

Dónde se encuentra la Venta de Lizarraga

¡Hola a todos! Si alguna vez te encuentras paseando por Lizarraga, no puedes dejar de visitar la Lizarragako Benta. El otro día, el pasado viernes 2 de mayo, fui a comer allí y la verdad es que quedé muy contento. Me pedí unos platos combinados con ternera y, ¡madre mía!, estaba tierna y perfectamente cocinada. Los dueños son muy amables y serviciales, lo que hace que la experiencia sea aún mejor. Definitivamente, repetiremos, porque la comida y el ambiente son espectaculares. ¡Saludos desde el sur de Navarra!

Un punto a favor de este lugar es su amplia carta y raciones generosas. De primero, me pedí la lasaña, aunque para mi gusto estuvo un poco líquida, pero ¡sabía riquísima! Las albóndigas no parecían mucho al principio, pero tenían un sabor increíble. Me encantó que vinieran con unas patatas deliciosas y una buena salsa para mojar. ¡Tuve que pedir más pan! El postre, la leche frita, fue la guinda del pastel. Todo esto por solo 15 euros. Nos sirvieron rápido, en unos 40 minutos, y eso siempre se agradece. ¡Sin duda repetiremos!

Además, si eres de los que disfrutan del senderismo, este sitio es ideal para hacer el hamaiketako justo después de una caminata por el monte. Tienen pintxos generosos y la gente es muy amable. También es un buen lugar para almorzar, o simplemente parar a descansar. Las vistas son preciosas y el ambiente es agradable y acogedor.

Ahora, si te preguntas dónde está la Venta de Lizarraga, es fácil: se encuentra en la Ctra. NA-120, Km 25,7, 31438 Lizarraga, Navarra. Así que ya lo sabes, si pasas por allí, ¡no dudes en hacer una parada!

Qué tipo de alojamiento ofrece la Venta de Lizarraga

Como te contaba, fuimos a comer el jueves 27 de octubre de 2024 y la verdad es que las expectativas no se cumplieron en absoluto. En el menú solo había dos opciones para elegir: garbanzos o ensalada mixta como primer plato, y de segundo, o lomo de cerdo o pechuga de pollo. La cosa no prometía mucho y, para colmo, el postre eran unas natillas y un helado industrial que no valían ni la pena. Lo que hacía que la experiencia fuera más "entretenida" era el hecho de que el camarero se lo tomó como si estuviera cantando un menú o algo por el estilo, y te juro que en ese momento me quedé pensando si no habrían encontrado el nuevo formato para un musical de cocina.

Pero no todo fueron risas, porque hay opiniones en Tripadvisor que reflejan lo contrario. Hay quienes, directamente, describen su experiencia como una pesadilla en Lizarraga. La comida fría y mal presentada, además de un servicio que dejaba mucho que desear, parecen ser una constante. La famosa chistorra quemada y los pimientos servidos del bote son solo el principio de una serie de desastres que han hecho que varios prometan no volver jamás. Y claro, a esto se suma que las cuentas parece que vienen con sorpresas, ya que el precio del menú no estaba claro y eso causa una estafa de lo más frustrante.

De hecho, otra reseña menciona que una pareja reservó un menú para dos y acabaron con un plato único que incluía solo unos cuantos elementos. Me parece increíble que, además de cobrar un precio elevado, el servicio puede ser tan poco profesional. No puedo imaginar cómo es posible que te digan que no hay huevos cuando supuestamente está en el plato. La verdad, parece que es mejor disfrutar de la vista que de la comida en este lugar.

Y al final, si te estás preguntando qué tipo de alojamiento ofrece la Venta de Lizarraga, no está muy claro. Por lo que he leído, parece más bien un sitio donde parar a comer algo, aunque muchos de los que han comentado no lo recomendarían para una experiencia gastronómica. Así que si vas buscando un buen menú y un buen rato, quizás pienses en otras opciones para que no te lleves una decepción. La recomendación general es clara: mejor evitar este lugar a toda costa.

Qué características tiene la Venta de Lizarraga

Y bueno, ya hemos llegado a Lizarragako Benta, o Venta de Lizarraga, y la experiencia ha sido, digamos, un poco de todo. Empezando por el lado menos recomendable, el camarero nos atendió de manera bastante maleducada. Cuando pedimos el famoso plato combinado, todo llegó en un estado un tanto deplorable —los huevos fritos crudos, los pimientos fríos que parecían recién sacados del bote y las patatas estaban sumergidas en un litro de aceite. ¡Te juro que no vamos a volver a parar ahí! Una experiencia para olvidar, sinceramente.

Pero lo curioso es que, a pesar de todo esto, la comida en sí estaba más que aceptable. La nueva gerencia tiene potencial. Ofrecen un menú sencillo con opciones limitadas —a elegir entre dos primeros y cinco segundos— por solo 25€, incluyendo pan, bebida y café. ¡Así que, en cuanto a comida, hay mucho que mejorar, pero no está mal! Eso sí, la atención fue correcta una vez que nos sentamos a la mesa. Sin embargo, la primera impresión no fue la mejor. Cuando llegamos y preguntamos por el menú, nos dijeron que no sabían qué iban a hacer en cocina y no había nada indicando qué estaban sirviendo. Menos mal que decidimos quedarnos, pero te juro que estuvimos al borde de marcharnos.

La atmósfera es un poco complicada, la verdad. Me dio la impresión de que había cierta tensión entre el personal de cocina y el de la barra, lo que no ayuda en un sitio donde la mayoría de los que van son excursionistas. Deberían tener a disposición bocadillos y pinchos, algo sencillo para acompañar una bebida. Y, claro, ver a uno de los cocineros discutir con el personal no es la mejor imagen para un lugar que tiene tanto potencial. Pero, oye, aunque no conocimos a la cocinera, me han dicho que lo está haciendo bien, así que ánimo a todos y a mejorar. ¡Tienen espacio para crecer y dar una buena experiencia en este lugar con buenas vistas!

En resumen, la Venta de Lizarraga tiene sus características particulares. Podrías decir que el lugar cuenta con buenas vistas, un menú que cumple con lo básico para cumplir expectativas, pero también necesita una mejor imagen y organización. Si bien la comida puede ser simple y rica, el servicio necesita un cambio urgente para ser más amigable. Vamos a ver cómo evoluciona esta Benta, porque el lugar es pintoresco y promete.

Qué tipo de cocina se puede degustar en el restaurante de la Venta de Lizarraga

Así que, después de nuestro pequeño "experimento" en la Lizarragako Benta, la experiencia fue, digamos, bastante singular. Fuimos el jueves 27 de octubre de 2024, y la verdad es que el menú fue un poco limitado. Solo teníamos dos opciones de primeros: garbanzos o una ensalada mixta. Y para los segundos, pues lo típico: lomo de cerdo o pechuga de pollo. Todo esto lo "cantó" el camarero, que por cierto, llevaba una gorra de béisbol que le daba un toque curioso al asunto. En fin, nada de carteles ni hojas de menú... ¡sorpresa!

Mi marido, que es un poco más atrevido con la comida, preguntó si podía pedir unos huevos con txistorra. El camarero respondió que sí, así que ahí fue. Le trajeron dos huevos fritos, tres txistorras, unas patatas y dos pimientos del bote. A mí me hizo gracia, ¡la experiencia de "cocina casera" se estaba volviendo un poco más de bote que de lo que esperaba! Yo pedí la ensalada mixta, que estaba aceptable, y el lomo, que venía con las mismas patatas y pimientos de bote... ¡Vaya casualidad! De postre, pedí unas natillas, que me dejaron en duda si estaban realmente caseras.

Y bueno, llegó la cuenta. Se disparó un poco: 14€ por un plato vegetal, 18€ por cada menú y 8€ por la sidra, lo que nos dejó un total de 58€. Mirando el conjunto, me pregunto: ¿será que pagar lo mismo por un menú de tres platos y un simple plato de huevos con txistorra es justo? Sin mencionar que en otros comentarios dicen que la comida es casera, y yo aquí me quedo con dudas. Aunque por suerte, los dos cortados y las natillas nos dijeron que los invitaba la casa... ¡que menos, después de lo que se pagó!

Así que, ¿qué tipo de cocina se puede degustar en la Venta de Lizarraga? Bueno, parece que se inclinan más hacia lo tradicional, pero la verdad es que a menudo la experiencia puede ser más de lata que de horno. Si buscas algo auténtico y con esencia local, quizás quieras mirar otras opciones. Personalmente, con esta gerencia, yo NO VUELVO y tampoco lo recomendaría. ¿Ustedes qué opinan? ¡Un saludo!

Es necesario hacer reservas para las comidas y cenas en la Venta de Lizarraga

La verdad es que siempre que pasamos por Lizarraga, no podemos evitar hacer una parada en la Lizarragako Benta. El ambiente es tan acogedor, y el trato que ofrecen es realmente familiar. Sin embargo, no todo es color de rosa. Los nuevos dueños han bajado un poco la calidad, sobre todo con esas tortillas de patata que ya no tienen nada de caseras y saben más a industrial. Y ni hablar de los refrescos; pedirlo en vaso parece ser una necesidad aquí, ¡no se puede servir directamente en la lata!

Hay días en que me siento un poco estafado. El otro día, dos cafés y un par de trozos de bizcocho diminutos nos costaron nada menos que 9 euros. Es un poco fuerte, para ser sinceros. Aunque, también es verdad que hay gente a la que le ha ido de maravilla, sobre todo aquellos que han probado el menú; dicen que es básico pero delicioso, y que también han tenido una atención impecable. Personalmente, me he encontrado con platos combinados donde los huevos parecían haber estado en el frigorífico mucho tiempo. ¡Todo frío!

A veces, el paladar se rinde ante la calidad de la comida. Por ejemplo, no se puede dejar de mencionar un cabrito que comí una vez allí; estaba simplemente exquisito. El espacio siempre está bien limpio y tiene esa esencia de borda de montaña que, en cierta forma, le da un toque auténtico. Aunque he oído rumores de que todavía no tienen habitaciones disponibles, parece que tienen planes de abrirlas pronto. Para los que buscan hacer senderismo en la zona, ¡vienen a clavarle el clavo al día perfecto!

Ahora, en cuanto a si necesitas hacer reservas para las comidas y cenas allí, lo cierto es que, aunque a veces puedes encontrar sitio sin previo aviso, ¡nunca está de más reservar! A través de WhatsApp o Instagram, puedes preguntar sobre disponibilidad. Además, la conexión wifi no suele fallar, así que en esos ratos podrás mirar lo que necesites antes de ir. Definitivamente, vale la pena asegurarse un buen lugar para disfrutar de la experiencia completa.

A partir de qué hora se puede reservar una mesa en la Venta de Lizarraga

¿Te acuerdas de nuestras intenciones de hacer una parada en la Venta de Lizarraga? Pues, ¡menuda sorpresa nos llevamos! Teníamos ganas de disfrutar de un café calentito antes de nuestra caminata, pero cuando llegamos estaba cerrada. Y no era solo un día cualquiera, era sábado, así que la decepción fue aún mayor. ¡Ya ni te cuento! Te recomiendan que te pases y, de repente, te encuentras con que no puedes fiarte de si abrirán o no. Una pena. Si vas en grupo, es mejor tener un plan B, porque la verdad es que el servicio fue un 1, pero al menos la ubicación en plena Ctra. NA-120 es un 5. Así que, un poco de aventura no viene mal, ¿no?

A pesar del pequeño tropiezo, hay gente que ha tenido experiencias super positivas. En una de esas reseñas que leí, contaban que, tras salir de una caminata, se acercaron sin reserva y la chica que les atendió les acomodó en un saloncito pequeño. Me encanta cómo la gente se siente a gusto allí, con ese ambiente acogedor y la chimenea encendida. Aunque llegues sin avisar, parece que siempre hacen un esfuerzo por atenderte y darte de comer genial. ¡Eso sí que es tener una buena atención al cliente! Y si hablas del menú, dicen que la comida casera es exquisita, sobre todo el guiso de oveja. ¡A quién no le apetece un plato caliente después de un día en la montaña!

Lo que realmente destaca de este lugar es la comida casera. Desde el ajoarriero hasta la sopa de pescado; es el sitio ideal para aquellos que buscan un buen plato y un ambiente que te haga sentir como en casa. Además, los postres dicen que son caseros de verdad, con un arroz con leche que suena riquísimo. Y lo mejor, el personal es super amable y simpático, perfecto si llevas a los peques contigo. A veces, hasta te sorprende ver cuán acogedor puede ser un lugar en medio de la nada.

Para aquellos que se preguntan sobre la reserva, suelen abrir para el servicio a partir de las 14:00. Así que, si planeas ir con amigos o familia, es mejor que llames con tiempo para asegurar tu mesa, sobre todo en fin de semana. ¡No vaya a ser que te quedes sin comer como nosotros! Al final, un buen plan es todo lo que se necesita, y con la belleza del entorno, seguro que vale la pena.

Qué tipo de platillos ofrece la Venta de Lizarraga para compartir

Hablando de la Venta de Lizarraga, es un sitio bastante chulo para hacer una parada después de recorrer el parque natural de Urbasa-Andia. Imagínate, das un buen paseo, te empapas de naturaleza y al final caes aquí para reponer fuerzas. El sitio está muy cuidado, y he notado que los baños han sido renovados recientemente, lo cual siempre es un plus. Eso sí, te recomiendo que llames para encargar si quieres comer o cenar, porque el tema de las reservas parece ser importante, aunque no estoy del todo seguro de cómo funciona.

Me acuerdo de una vez que llamamos para reservar un miércoles y llegamos el domingo a las 3, pero tuvimos un pequeño malentendido con la mesa. Había otras personas que también habían reservado y al final, nos pusieron en una mesa que no era para nosotros. ¿Te imaginas la cara de todos al ver que la comida de cumpleaños se volvía un poco caótica? Al final, nos enseñaron el menú, y solo había platos combinados. Un poco decepcionante, porque solo buscábamos un menú sencillo. Pero bueno, en un domingo a esa hora, encontrar otro lugar es complicado. No obstante, el trato del personal, aunque estaban desbordados, fue bastante cercano.

Por otro lado, he escuchado de otros que han tenido experiencias mucho más positivas. Una pareja comió allí y se quedó encantada con la comida casera. Hablaban maravillas del revuelto de hongos y del rabo de ternera guisada, además de los postres, que pareces ser la guinda del pastel, con una tarta de queso que quita el sentido. Todos coinciden en que el personal es amable y simpático, lo que hace que quieras volver sin dudarlo.

En cuanto a los platillos que se pueden compartir en la Venta de Lizarraga, puedes esperar platos combinados como huevo con patatas, jamón y filete o chistorra. Aunque en ocasiones te puedan ofrecer más, como caldo y ensaladas, es bueno preguntar antes para evitar sorpresas al pedir la cuenta. Y, por cierto, asegúrate de llevar efectivo porque solo aceptan pagos en ese formato. ¡Así que si decides ir, prepárate para disfrutar!

Cómo puedo hacer un pedido para un asado en la Venta de Lizarraga

No te imaginas lo que vivimos en Lizarragako Benta el otro día. Un grupo de ciclistas de montaña decidimos hacer una parada después de una excursión y, ¡vaya tempestad nos tocó! Llovía a cántaros y el viento hacía de las suyas. Estábamos empapados, con la equipación de verano y solo 6° de temperatura para rematar. Pero en lugar de hacernos sentir como unas sardinas mojadas, nos acogieron de maravilla. Nos dieron ropa seca, camisetas y chaquetas, y encendieron la chimenea para que nos secáramos bien. Y no te lo vas a creer, pero la comida que nos prepararon fue excelente. No tengo palabras, de verdad, les estaré agradecido toda la vida. Totalmente recomendable si pasas por ahí.

Y si hablamos de comida, la venta ofrece un menú tradicional a un precio muy asequible. Después de un buen paseo por la sierra, no hay nada mejor que un potaje casero y una buena porción de carne de la zona. En mi caso, el trato fue muy amable, así que salí de ahí con el estómago lleno y una sonrisa en la cara. ¿Y qué tal el paisaje? La venta está situada en un sitio precioso, cerca de la sierra de Urbasa, así que ya te imaginas lo que es comer ahí rodeado de ese entorno.

Eso sí, como en todo lugar, hay momentos menos ideales. Hubo una vez que llegamos con reserva y estaba el local completamente desbordado. No sé si estaba el camarero a mil por hora, pero no hizo mucho caso cuando le dije que teníamos mesa reservada. Al final tuvimos que topar con la chica que atendía las mesas para que nos colocara. Un poco de agobio y una humareda espectacular, pero al final la comida estaba buena por los 20€ del menú de fin de semana. Aunque el menú infantil que nos dieron estuvo muy fuerte: espaguetis con tomate y lomo por 19,50€ me pareció un poco excesivo.

Si quieres disfrutar de un asado en la Venta de Lizarraga, lo mejor es que llames antes para hacer tu pedido. Puedes preguntar directamente al personal, que suelen ser súper amables y estarán encantados de ayudarte. Así te aseguras de que tengan todo listo para ti y tu grupo. ¡Seguro que será una experiencia memorable!

Quiénes gestionan la Venta de Lizarraga

Y hablando de la Venta de Lizarraga, ¿te cuento un secreto? La experiencia es sencillamente sensacional. Desde el momento en que entras, sentirás esa vibra acogedora que da la chimenea en invierno. La comida es todo un manjar, especialmente el cabrito asado que, si no lo has probado, no sé a qué esperas. Y lo mejor es que no vas a dejarte un riñón, ya que está a un muy buen precio. Los camareros son un verdadero encanto, siempre con una sonrisa y dispuestos a hacerte sentir como en casa. ¡Sin duda, repetir es el camino a seguir!

He de admitir que también hemos hecho una visita en familia para comer en esta venta junto al túnel de Lizarraga. El menú a 19€ está bastante bien y la calidad de los productos es impecable. Aunque tuvimos que esperar un poco para que nos tomaran nota, al final valió la pena. La venta estaba bastante concurrida, pero eso también habla de lo popular que es el sitio, ¿no crees?

Claro, no todo es perfecto. He oído que, en ocasiones, solo hay una camarera atendiendo, lo que puede hacer que el servicio sea un poco lento. Pero, honestamente, si eres paciente, el sitio merece cada estrella. Con el fogón calentando el lugar, lo único que te apetece es relajarte y disfrutar de una buena charla mientras degustas unas tapas riquísimas. Si buscas una escapada para un fin de semana, este lugar es ideal.

Ahora bien, si te preocupa el tema de pagos, ten en cuenta que solo aceptan efectivo y no hay cobertura de internet, lo que es perfecto para desconectar de verdad. Así que, si planeas visitar la Venta de Lizarraga, prepárate para la desconexión total y unas vistas que son espectaculares. La gestión está a cargo de un equipo encantador que se esfuerza por ofrecer un trato cercano y auténtico. En resumen, ¡hay que ir!

Cuál es el ambiente del lugar

Y así fue como llegamos a Lizarragako Benta después de un largo día de viaje. Para ser sinceros, llegamos súper tarde y un poco perdidos, así que la idea de parar a dormir en el parking no era precisamente el plan más brillante. Entramos al restaurante con la esperanza de que aún nos atendieran, y para nuestra sorpresa, ¡fue todo lo contrario! Nos recibieron con brazos abiertos y nos dieron de cenar. La atención fue súper amable, lo que hizo que nos sintiéramos como en casa, a pesar de la hora. La comida casera que sirven es buenísima, realmente vale la pena hacer una parada aquí.

Eso sí, quiero ser honesto contigo. No todo fue perfecto. Aunque el sitio tiene su encanto, no puedo dejar de mencionar que el menú del fin de semana nos dejó un poco decepcionados. Pedí unas alubias rojas que, aunque ricas, venían sin chorizo, tocino o morcilla. ¡Solo alubias! Y luego el cogote de merluza al horno... el sabor estaba bien, pero solo había un pequeño trozo de pescado. La mayor parte era cabeza y espina. Al menos la tarta de queso y el café estaban a la altura, ¡eso siempre suma!

Hablando del ambiente del lugar, no hay duda de que es muy familiar y acogedor. Puedes notar que la gente del pueblo se siente cómoda aquí, y se respira un ambiente auténtico y cercano. Es ese tipo de sitio donde te puedes quedar charlando después de la cena, disfrutando de un buen café. Si buscas un lugar para desconectar y disfrutar de una comida sabrosa, Lizarragako Benta cumple con creces. Sin duda, mereció la pena nuestra parada. ¡Así que no dudes en visitarlo!

Fotografías Lizarragako Benta / Venta de Lizarraga

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